viernes, 22 de agosto de 2014

31 de Julio de 2014. Llegada a Isabela y visita de los Humedales.


A las seis y media estamos en el muelle porque nos tienen que revisar las maletas antes de salir para el tema de semillas y demás y a las siete sale el ferry Destiny con destino Isabela. Al final, como de costumbre, se retrasa y salimos a las 7.30. Estos ferries de alta velocidad son de los que de verdad marean…. Nos han recomendado que nos sentemos al final porque bota menos y te mareas menos, así que eso hacemos, aun así llegamos justitas… Son dos horas de largo y ensordecedor viaje en un barco con una capacidad máxima de 18 pasajeros y que lleva una velocidad de vértigo! Menos mal que al poco de salir hace una parada para ver una enorme y preciosa ballena que salta delante nuestro para saludarnos. El trayecto son dos horas justitas y la entrada a la isla, si no fuera por la cabeza volada que llevamos, es espectacular! Manglares y rocas que sobresalen del mar aquí y allá, sobre unas aguas cristalinas verde turquesa maravillosas que tienen muy poca profundidad.

Del barco llegamos al muelle en barco taxi (1$/pax) y a la entrada a Isabela se pagan 5$ más a modo de impuestos para la mejora de la isla, aunque le oí decir a unos locales que parece que este dinero se lo queda todo el alcalde corrupto de Puerto Villamil….  

En el muelle ya abundan los lobos marinos durmiendo en cualquier rincón y jugando con los turistas en la playa (foto). Cogemos un taxi al hotel Sula Sula (1$/pax). Allí nos recibe una mujer encantadora, pero que nos dice que para esta noche no tiene habitación y que nos va a llevar a un hotel cercano de la misma categoría para que pasemos la primera noche, que fue un error que cometieron al cambiar las fechas. Aceptamos sin rechistar y nos vamos con las maletas a otra parte…


El hotel Delfín azul está pegadito al Sula Sula y la habitación está bien: amplia, limpia, con aire acondicionado, agua caliente y lo que parecía buena conexión wifi…. Que se truncó a la primera de cambio y ya no nos pudimos conectar más!

Contratamos la excursión de mañana al Volcán Sierra Negra con la chica del hotel Sula Sula por 35$ y ella nos da todo tipo de explicaciones de como y donde alquilar bicicletas para recorrer hoy los humedales, que es una zona paralela a la playa llena de lagunillas saladas y playas paradisíacas donde abunda la fauna autóctona.

Descansamos un poco del mareo matutino y nos vamos a alquilar las bicis. El primer sitio que está muy cercano al hotel las tiene todas alquiladas y nos manda a otro que reparan bicis y también alquilan. Allí nos alquilan 2 por un precio más económico (2$/h), en el otro eran 2,5$, pronto entenderíamos porque…..

Compramos algunas galletas para comer en el trayecto ya que nos dicen que el camino no hay opción de comprar ni comer nada, y cogemos ruta. Son 10 km de ida y 10 de vuelta. En primer lugar se pasa por el pueblo que tiene un ambiente muy bohemio.. nos recuerdas a las poblaciones hippies de Costa Rica. De ahí ya se coge un camino paralelo a la costa que te lleva a la zona de los Humedales. Allí te registras pero no pagas. Del camino principal salen un montón de senderos muy bien indicados que te llevan a lagunas interiores en las que es posible avistar aves y a rinconcitos de playa preciosos. Como el camino es de subida y hay que llegar hasta el último punto que es el Muro de las Lágrimas, nosotras decidimos ir del tirón hasta allí y parar en los senderos a la vuelta. Por cierto, desde que te registras hasta el muro de las lágrimas son 6 km. Pronto comenzamos a ver tortugas marinas… son más pequeñitas que las galápagos pero con un caparazón verde y limpio muy bonito (foto). Son impasibles a nuestra presencia, simplemente, en ocasiones, nos siguen con la mirada y eso es todo…. La verdad que los vídeos no van a tener mucha actividad que digamos este año!!



Cuando estábamos a mitad de camino a Gemma se le rompe de la cadena de la bici….. no nos lo podíamos creer!! Además, nos acompaña desde que hemos salido la Garua, que es la lluvia fina finísima típica de ésta época del año…. Así que empezamos a estar caladas y ahora mosqueadas!! Gemma la intenta arreglar, pero no tiene los medios adecuados, así que decidimos tomárnoslo con calma y no estropear la excursión por este incidente… Seguimos para delante y como son todo el rato subidas y bajadas, en las subidas las sube andando y en las bajadas usa la bici….  En los llanos la llevo yo tirando de su mano… Así nos vamos apañando y aunque no llegamos al muro de las lágrimas porque estamos muertas, sí que llegamos al punto justo anterior que es un cerro desde el que se ve todo el paisaje de alrededor… es una pena la nieblina típica de la garúa, aunque ya ha parado de llover!



El muro de las lágrimas en realidad tiene más valor sentimental que artístico, por eso decidimos no ir a verlo. Esta isla durante la mitad del siglo XX fue un presidio y ese muro fue construido por los presidiarios con piedras negras de lava propias de la isla y con mucho sufrimiento, por eso lo conservan como valor de lo que fue…

A la vuelta y ya con el tiempo mucho más despejado, vamos parando en los senderos. Vemos Flamencos rosas gigaaaantes! Luego leemos que la especie que habita las islas es la más grande de su género. Además, tienen un color rosa muy intenso (foto). Al menos comparándolos con los que pudimos ver en Namibia, nos recuerdan más a los del volcan Ngorongoro en Tanzania que también tenían un color rosa muy intenso, aunque no eran tan grandes!!


Vimos iguanas marinas por doquier… que bicho más curioso! De ese color negro que se mimetiza completamente con las piedras de la isla. Isabela es la isla más jóven de todas las Galápagos, de hecho es la que todavía tiene actividad geotérmica, con fumarolas que veremos mañana en la visita al volcán. Hay algunas de las lagunas que visitamos hoy que huelen con el olor típico del azufre que se percibe en Yellowstone (USA) o en Rotorua (NZ), ambas zonas se intensa actividad geotérmica. El volcán Sierra Negra erupcionó en 2005 levantando una columna de más de 20 km de altura, que por suerte no afectó al pueblo de Villamil.




Las playitas son preciosas calas en las que vemos aves marinas por doquier, pescando y descansando. Hay unas, que no sabemos reconocer, que pescan a modo de torpedo, tirándose al agua de cabeza y que son muy divertidas. Las iguanas, al igual que las tortugas, nos contemplan impasibles…. Eso sí, tenemos la oportunidad de ver a una ponerse en movimiento e irse a comer el placton que cubre las rocas.

En el último sendero llamado “la playita” nos sorprenden en el camino de acceso unas 50 iguanas amontonadas una encima de la otra tomando el sol…(foto). Decidimos pasar esquivándolas y ni se menean!!! Desde luego mucho miedo no les damos!




Ya muy cansadas por el tema de tener que empujar la bici todo el rato (abajo ya no hay cuestas y la arena hace impracticable el tirar de ella), nos vamos para el hotel sin ver el Centro de Interpretación que tienen al final del camino y que parece ser muy recomendable. Vendremos mañana después de la excursión.


Llegamos exhaustas al sitio de alquiler de bicis (Gemma mucho más que yo, claro) y conseguimos que solo nos cobren 4$ de los 16 que se suponía que teníamos que pagar por las 4 horas de trayecto…. Faltaría más!

Estamos hambrientas después de tanto ejercicio y con las horas que son, así que nos vamos a pegar una ducha rápida al hotel y a buscar a ver si nos dan de comer/cenar en algún restaurante…  Nos damos un paseo por el pueblo que en estos momentos está muerto pero tiene un ambiente muy hippy y relajado… con las carreteras de arena, muy amplio y esparcido y lleno de restaurantes y locales para reservar tours. La playa del pueblo es espectacular! (foto)

Encontramos un local donde nos dan de comer, así que nos tomamos unas enormes hamburguesas que nos entran como si del mayor manjar del mundo se tratara!!! Qué hambre teníamos!!

De ahí nos vamos andando tranquilamente al hotel con idea de escribir y montar vídeos, pero estamos tan cansadas que caemos exhaustas a la cama!

Mañana nos esperan 5 horas a pie para subir al Volcán Sierra Negra!

1 comentario:

  1. Mare meua, qué bichos! yo iría dando saltos del susto!

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